lunes, junio 30, 2008

Efecto contagio


Tiempo de lectura: 25 seg.

El problema de coexistir con gente defectuosa, egoístas, por ejemplo, es el efecto contagio. Tus virtudes van a la cuerda floja. En aras de una supuesta justicia, podrías caer en la misma falla que te molesta en Juan (yo no le daré mi goma de borrar, él no me la daría) o multiplicar tus virtudes, con ímpetu educativo (le voy a dar mi goma de borrar y de paso le regalo mi cartuchera, ¡más vale que aprenda a ser persona!). Ni justicia, ni educación. Sólo importa que Juan sufra, y eso no habla muy bien de sus virtudes, pero tampoco de las tuyas.

jueves, junio 12, 2008

La subestimación acertada


Tiempo de lectura: 35 seg.

Si tu superior te miente y estafa en las narices, para quitarte algo preciado, quizá decidas que lo más inteligente es callarte, para no perder tu metro cuadrado de terreno.

Basta, te dirás. Un momento incómodo de confrontación no es venganza suficiente: el ladrón se jacta tanto de su robo, como tú de tus bienes perdidos.

Padecer engaños no fortalece. Nada endurece a la debilidad, que ablanda.

No cuesta tanto contener la bronca, sentir impotencia y soledad, perder lo robado o que el villano se salga con la suya. Lo más duro es permitir que el amoral crea que, al considerarte tan estafable, tenía razón.

jueves, junio 05, 2008

El segundo de fama


Tiempo de lectura: 35 seg.

El que habla de temas escabrosos, sin miedo a que los oyentes piensen lo peor, da por sentado que la franja de comodidad no existe; que las palabras nacieron para nombrarlas; que, ante la duda, lo interpretarán con optimismo.
Pero a veces se equivoca: no basta con los valores implícitos, muchos oyentes exigen diplomacias. Si la frase delicada es ambigua, algunos elegirán interpretarla sin piedad por quien la dijo, para difundir lo morales que son.

Se creerán piadosos, difusores de la ética. Mientras que, muy por el contrario, dañarán sin escrúpulos al emisor de la frase, sólo para obtener un ratito de auto-publicidad.

miércoles, mayo 28, 2008

Las migajas de la popularidad

Tiempo de lectura: 25 seg.

Si trabarás amistad con alguien impopular, asegúrate antes de que haya nacido con esa condición. O, de lo contrario, de que se convirtiera en medio ermitaño por elección pura.

Si perdió la popularidad, y el asunto le angustia, puede adquirir el pésimo hábito de quejarse con nostalgia por aquellas épocas en las que Carlota, Juán, Ernesto, Alberto, Jessi, Pumpi, Charolín, Ámbar Ruperghut, Lau, Cris, el Tobi, la barra de amigos del Tobi, Pompa, Pempa, Chechu, Vani, Moni y Pati lo llamaban cuando cumplía años.

Su buzón de quejas será la "migaja" que le sobró de ese pasado tan grato: tú.

martes, mayo 20, 2008

El testeador revanchista


Tiempo de lectura: 45 seg.

Relajadamente, das lo que te nace. No calculas qué gestos necesita tu gente para saberte incondicional. Si precisan detalles, que avisen. La vida no es una campaña electoral, no debería exigir atenciones pequeñas para obtener el voto y constantes refuerzos en la confianza.

Sin embargo, suele aparecer alguno que te prueba. Con tinte revanchista, aire de víctima y deseos insatisfechos de recibir un trato diplomático, decide pensar que tu no-acción se funda en el desinterés o en la maldad planificada. Mientras espera angustiado que lo llames para felicitarlo por algo, tú te comes una tarta en casa. Él aprovecha el evento como "test" de cuánto lo quieren. Tú no lo llamas y la culpa no es tan tuya como cree.

martes, mayo 13, 2008

La vagancia de los carismáticos

Tiempo de lectura: 45 seg.

No sabemos quién distribuye las virtudes. Pero parece que, como el tacto para el ciego, el que no trabaja tanto como debería desarrolla más su carisma. Aunque le avisan con tiempo para prepararse, ni registra el futuro. Así, se auto-convence de que cada tarea surge de imprevisto y, por pura necesidad, "pilotea" en el momento.

El previsor, en cambio, conoce la ruta desde antes que le avisaran. Si los amigos quisieran festejarle un cumpleaños sorpresa, él mismo compraría los globos. Programa tanto que apenas debe concentrarse mientras el evento sucede. Por eso, el trabajo prolijo a menudo se exterioriza como falta de pasión.

martes, mayo 06, 2008

El amor es tan sencillo


Tiempo de lectura: 30 seg.

La primera aparición del amor real, el sencillo, el que te toca la piel y te quiere también como hermano, te demuestra que la persona “ideal” (la que especulabas, con miradas de pasillo, y selección de mil frases ambiguas) no era amor, solo simple ajedrez, o pedantería.

Sin embargo, muchos sienten nostalgia por aquel terreno de incertidumbre, y sueñan con ese amor “romántico” e inesperado que obtuvieron en un supuesto crucero a la India, aunque, en realidad, jamás pisaron la verdadera India.

Así, se le rinde homenaje a eventos casuales que nunca sucedieron, y se desprecia a los reales que son, generalmente, predecibles.

lunes, abril 28, 2008

El fracasado intelectual


Tiempo de lectura: 40 seg.


Hay personas que, por una mezcla de pereza y temor al fracaso, evitan acceder al éxito o la fama. Luego, planifican algunas verdades y grandes causas (algunas ciertas, pero que no suelen aplicarse al caso del que las pronuncia), en aras de justificarse. Al cabo de un par de meses, se las creen:

-Estoy ideológicamente en contra.

-Yo soy así, no voy a cambiar para complacer a nadie.

- El éxito corrompe.

- No me importa la aprobación de la gente y el público, yo trabajo para mí.

- Porque, ¿qué es el éxito sino un estado mental?

- El dinero no trae la felicidad.

- El éxito material no es democrático.

- Yo no quiero ganar plata, prefiero destinarla a los niños pobres de África.

- La fama y el dinero es para gente insegura; yo prefiero vivir en el anonimato.

- Seguro que lo mío es mejor, porque nunca me vendí a nadie.

- Los plazos generan presiones inconvenientes para el arte.

- ¿Está traducido en treinta idiomas?, ¿en un buen formato?, ¿consiguió un público fiel? Ahhhh, entonces necesariamente (y por esa razón) es una porquería.

lunes, abril 21, 2008

Las virtudes del karma

Tiempo de lectura: 25 seg.









Alguien daña deliberadamente y tú, con afán de justicia, piensas “La Vida le devolverá el golpe ”.


Llega el golpe pero, ¡tú eres el receptor! Pues descubres que La Vida solo se ocupa de que todos respiren idénticamente. Mientras transcurre, necesitas vivir con la certeza de que un karma supuestamente vengativo se ocupará de tus legendarias causas.


La Vida es finita; quizá por eso te juran que esta es sólo una pequeña porción de la existencia. Pero es la única que tienes entre manos y, en ella, los pecados y sus castigos, no se indexan como los precios.

martes, abril 08, 2008

El solitario anunciado


Tiempo de lectura: 40 seg.

1- 1-Si alguien escribe sobre lo feliz y productivo que se ha vuelto, gracias a su soledad, miente.
2-
Si lo está escribiendo, sufre.
3-
Productivo sería, si escribiese sobre algo más original.
4-
Sin duda quiere parecer independiente y trascendental.
5-
Sin duda, su texto y su ser trascenderán menos de lo que cree.
6- Si, para colmo, cuelga en Internet textos sobre su feliz soledad, la mentira se vuelve dolorosa y descarada.
7- Si lo cuelga en Internet, pretende conseguir compañía a través de su mentira, con el mensaje subliminal: soy tan buen partido que me las arreglo solo, solo, solo…

martes, abril 01, 2008

El miedo a parecer inútil

Tiempo de lectura: 30 seg.


Sabes, como todos allí, que te falta nivel para ese sitio. Como ellos no saben que lo sabes, avisas. Esperas que, ni bien demuestres cómo conoces tu debilidad, la dignidad perdida regrese. Al menos así sucede cuando el defectuoso finge modestia.


Comentas algo sutil y simpaticón para que los del sitio, tus superiores, te dediquen el afecto que un discípulo merece. Procuras que no sea demasiado original ni astuto, o pensarán que te sientes inteligente. Lanzas alguna frasecita clásica:

-¡Ay!, estas cosas no son lo mío.


Por la esperanza secreta de que noten que tu vida no es un fracaso absoluto, que alguna cosa sí es lo tuyo, aunque no sea cierto.

sábado, marzo 22, 2008

El desinteresado amor por los benefactores


Tiempo de lectura: 37 seg.

El que quiere venderle rifas a sus conocidos, no debería “endulzar la píldora”. El que debe dar, no quiere. El que debe pedir, lo sabe. Pero los juegos retóricos y volteretas sólo nublan el panorama.

La simulación de cariño y añoranza, dirigida a un potencial comprador de rifas, genera más discordia que el, ya de por si molesto, pedido. El que pagará sin obtener nada a cambio no quiere que, encima, lo subestimen. Esa amistad de diez minutos, basada en veinte dólares, irrita más que tirar toda la fortuna de Bill Gates.

lunes, marzo 10, 2008

Las agallas


Tiempo de lectura: 40 seg.


Un compañero tuyo dice a tus espaldas, por todos lados, que sos un banana. Quizá un día, para calmar su conciencia, te diga:

- Ernesto, yo no entiendo nada, pero, ¿te puedo hacer una crítica constructiva y no te enojas...? Creo que a veces podrías manejar las cosas con más inteligencia.


Luego, con la conciencia tranquila del que no hizo daño, le dirá a sus amigos:

- Es un banana, y yo ya se lo dije.

- ¡Se lo dijiste!, ¡qué agallas!, ¿y es tan banana que te sigue tratando bien?


Pero la verdad no habrá sido que cree que podrías manejar las cosas con más inteligencia; lo único cierto es que le dijo a mil tipos que sos un banana. Y si le crees, para colmo, todos confirmarán su acertada visión.

jueves, febrero 28, 2008

La primera, primerísima persona


Tiempo de lectura: 35 seg.


Hay algunos que, quizá a falta de alguna virtud mejor, disfrutan presumiendo ser personas. Tanto, que a veces sencillamente dicen:

- Soy una persona.

También se vanaglorian con acciones poco meritorias:

- Soy una persona que nunca le ha hecho daño a nadie.

O contraponen dos características que jamás aparecen separadas:

- Soy trabajador, pero ante todo, ¡soy persona!

Quizá aclaran que son personas porque temen que alguien note que viven en sociedad, pero no lo son.

martes, febrero 19, 2008

La argumentación oprimida


Tiempo de lectura: 20 seg.


En una discusión, de esas que parecen concernir a la opinión pública, tu contrincante quizá legitimará sus argumentos, iniciando así:
- Yo, que trabajé en los puestos más altos del F.B.I., y sé cómo es el mundo…

Invalidará tus argumentos irrisoriamente. Y tú te callarás, con la esperanza de que todos noten como, al creerse Luther King, pese a ser un piojo resucitado, pasa pura vergüenza. Pero hasta esa esperanza te fallará.


El auditorio cree que él es Luther King. Y tú, el negro oprimido.

viernes, febrero 08, 2008

La confianza en los clásicos

Tiempo de lectura: 25 seg.


Las frases hechas esconden, para sus inquilinos, ideas concretas. Un señor del norte viene a visitar a su familia y descubre que su sobrino es algo amanerado. No le aconseja que salga del placard, que le cuente a los papás, no, inclina la cabeza en tono profético y anuncia:
-La vida es una sola y hay que aprovechar cada instante.

Las frases hechas son códigos establecidos, que usa un día un tío que viene del norte porque no se anima a decir la verdad, porque prefiere los mensajes clásicos a los descriptivos.

jueves, enero 31, 2008

La superación por diez minutos

Tiempo de lectura: 25 seg.


La inteligencia y la vagancia tienen un terreno peligrosamente afín. El inteligente se pregunta cómo llegar a destino y, durante ese lapso de reflexión, descansa. El vago piensa inteligentes excusas que legitimen su descanso, o en oportunidades que le fueron injustamente negadas. Y, mientras, siempre hay un tipejo sencillo y trabajador que corre con toda la ventaja y no para, ni parará. Teme que, un mal día, el inteligente y el vago se aviven y lo superen en diez minutos.

jueves, enero 17, 2008

El agujerito hacia el infierno


Tiempo de lectura: 20 seg.

Los códigos prefabricados, con la voluntad de regular la moral de las personas, no garantizan la aparición de ninguna virtud. Las normas, como si tendieran una trampa, dejan agujeritos para habilitar su evasión. El que crea que en la bondad no hay agujeros decidirá esmerarse, aun cuando ningún código se lo exija.

Desalienta recibir buenas acciones, si se motivaron por obligación externa, o por recompensa. Quizá esa base basta, para garantir que los conflictos no se exterioricen. Pero recién en el amor algo se merece, porque no se busca.

martes, enero 08, 2008

El mejor mecanismo

Tiempo de lectura: 20 seg.
Demoraste años en dar con el método adecuado para resolver la cosa. Diste con él, le permites que te ampare. Pero llega alguien, alegando a su favor un gran sentido práctico, y en un instante te dice que encontró un nuevo mecanismo, mejor y más sencillo. Si merece la razón, no serás tú quien se la dé. Debería ser el undécimo mandamiento, no aceptar la propia subestimación.

sábado, diciembre 29, 2007

Los austeros versus los no austeros


Tiempo de lectura: 30 seg.
En un sitio austero puedes demostrar la agudeza de tu espíritu, sonriente, con la frente en alto. O auto compadecerte. Visto así, parece nítida la grandeza del sonriente y la pobreza del que se auto compadece. Pero el que no tolera la austeridad precisa creer que, quienes la toleran, son primitivos.
Si el deprimido decidiera engrandecer su espíritu sonriéndole a una vida de monje, le costaría luchar contra su instinto de dar un codazo a sus ex colegas deprimidos, o una guiñada, que dijera a las claras:
- Yo sonrío, pero no duden que odio este colchoncito de mala muerte, el café sin nada porque no me dan sacarina, y las paredes a medio pintar.

miércoles, diciembre 19, 2007

La inmaterial alegría




Tiempo de lectura: 15 seg.


El ser codiciado es sólo un intangible intento de recotizar nuestra moneda. Para saber cuánto vales, te bastará con saber que podrías comprarlo. Luego preferirás que un ser, de valor inmaterial, te dé una inmaterial alegría.




Pero te tranquilizará guardar los ahorros en la mejor moneda, por si acaso.

miércoles, diciembre 12, 2007

El cien que no es cinco

Tiempo de lectura: 30 seg.

El que pretenda no esforzarse, deberá, igual, esforzarse en aparentar esfuerzo. Es más fácil comprar un regalo que parezca de cien dólares con cien dólares, que con cinco. Es más fácil entregar un trabajo que parezca de cien horas con cien horas, que con cinco.
El que entrega cinco deberá, pues, esforzarse en aparentar cien. La viveza de dar menos y que parezca más agota: dolería ese descubrimiento.

miércoles, diciembre 05, 2007

El bache del conversador



Tiempo de lectura: 35,5 seg.
Quisieras, cuánto quisieras, una cajita llena de conocimientos básicos, con el lema: “nunca más me avergonzarán en una conversación”.

Cuando no sepas lo último, ¿alegarás sólo poca actualidad, y no ignorancia?, y cuándo no sepas lo antiguo, ¿qué dirás? Y cuando lo antiguo crezca tanto, por suma de actualidades pasadas, ¿cómo superarás tus baches culturales?, tal vez ya sea tarde para adquirir el conocimiento básico que exige el tránsito de un buen conversador. Pero alguien se compadecerá cuando pesque tu bache, porque teme que algún día den con el suyo.

miércoles, noviembre 28, 2007

El afán del comediante


Tiempo de lectura: 40 seg.


El que habla sin rigor pretende que así lo oigan. Cree haber elegido a oyentes que lo decodificarán. Cree que sabrán que colorea sus dichos. El que habla sin rigor exagera, cuando lo cree propicio. Dice alguna maldad o inexactitud. Y habrá alguno que lo acuse, a secas, de inexacto o malvado. Ese oyente literal se considerará en la alta posición de reeducar con sus valores. Pero, para el que habla en sentido figurado, el oyente literal estará en la baja posición de haber sido solemne en un contexto que no lo ameritaba.

miércoles, noviembre 21, 2007

Los trechos de la autocensura


Tiempo de lectura: 30 seg.

El pensamiento es tan orgánico, tan incontrolable, que alguno le llama sentimiento.

Cuando internan a una persona que valoras te angustia, inevitablemente, tener que faltar a la fiesta que tenías programada. Otro costado de tu cerebro se avergonzará y autocensurará tu banalidad natural. Y, obediente con ese costado, ni siquiera mencionarás el festejo al convaleciente.

Porque has aprendido que aunque el pensamiento no tenga control, la palabra lo tiene. Porque el mismo trecho que separa al dicho del hecho, separa al pensamiento del dicho.

miércoles, noviembre 14, 2007

La vocación educativo-justiciera

Tiempo de lectura: 25 seg.

Los vanidosos y los modestos despiertan en el prójimo una vocación educativo-justiciera. Al que se crea la gran cosa, intentarán decirle:
- Vales poco.
Así, la vocación educativo-justiciera dirá al modesto:
- ¡Cuánto vales!
Cuán poco sabremos de los vanidosos que valen mucho, y de los humildes que sólo cultivan esa virtud. Y, para peor, el vanidoso más inteligente, a sabiendas de este afán de reajuste, fingirá creerse poco.

martes, noviembre 06, 2007

La aptitud natural

Tiempo de lectura: 30 seg.

Tras tantas pruebas para acreditar que podrás hacerlo, ya no te propones tanto adquirir aptitud como demostrar que ya la traes contigo.
Si mereces perder, te convendrá que suceda. Ojalá la prueba oficie de amiga que te rescata del gran fracaso futuro.
Preferir el certificado de aprobación como sea, es como evitar ir a duelo con tu tía, para enfrentar luego al mismísimo Hulk.
Pero cómo cuesta ver la prueba perdida como profecía de la propia inutilidad. Qué ganas dan de decirle al testeador:
- Nací cirujano, ahora quiero mi papelito para abrir a ese paciente.

miércoles, octubre 31, 2007

La memoria en jaque


Tiempo de lectura: 15 seg.

Una parte de la memoria recuerda qué llevó al conflicto en el pasado, así no boicoteará a lo futuro.
La otra, teme que ese pasado genere un resentimiento que trabe el avance, que llene al clima de una animosidad bélico-insensata, cuando hoy el contexto es, por lo menos, distinto.

Cuesta discernir si la experiencia del pasado nutre o indigesta.

miércoles, octubre 24, 2007

Cualquier pretensión de espontaneidad falla


Tiempo de lectura: 30 seg.


Cualquier pretensión de espontaneidad falla. Nace callar parte de la verdad. Lo natural es exhibir poca discordia. Y poca lujuria. Decirlo todo es un esfuerzo. El que es frontal se lo propuso. El que tiene códigos, ya los había redactado. Pero la naturaleza humana, si es que hay una, es tímida. Teme decir te quiero, sin saber si la querrán. Teme romper la armonía, sin saber si habrá apoyo. La que provoca no es la naturaleza, la suple otra cosa. Y mientras, la naturaleza, tiembla.

miércoles, octubre 17, 2007

La alabanza inmerecida

Tiempo de lectura: 35 seg.
El marketing relacional aconseja ceñirse a construir autoestimas, mediante alabanzas para que, una vez construidas, obedezcan y amen al creador. Pero el seguimiento abusivo de esta norma sólo ha logrado anularla. Criterio, ahí la clave.

Al que diga cumplidos cada tres palabras, le pasará como al pastor mentiroso: tanto engañó con que el lobo venía, que cuando vino se llevó a todas las ovejas porque nadie le creyó. Así, el que halaga como método, no podrá diferenciar con sus palabras la aparición de algo célebre. Porque tantos cumplidos adormecen el ánimo del oyente, que ya no registra qué cosa es buena.

miércoles, octubre 10, 2007

La gramática del cariño

Tiempo de lectura: 40 seg.

¿El que usa las palabras con cuidado debe creer que todos se toman idéntico reparo?

Él aprecia a sus nuevos compañeros de trabajo, tanto como ellos a él, quizá más. Pero cuando le dicen amigo, calcula las acepciones de la palabra. Descubre que sólo los estima. Y sufre: genera tanto amor y no puede devolverlo. Y perderá esa simple estima de sus compañeros, por no obsequiarles una palabra inexacta. Debería entender que sólo lo dicen por llenar el silencio, por descontracturarse.

La palabra inexacta es un asunto que sólo le concierne a la gramática.

miércoles, octubre 03, 2007

La sagacidad de los más lentos


Tiempo de lectura: 40 seg.


Si tu fuerte no es la velocidad de respuesta, conviértete en el más lento de todos. Así no fallaras. Más vale parecer lento, que aventurarse en el juego retórico y perderlo todo. Cuán molesto es pensar al día siguiente: "Yo lo que le tendría que haber dicho...".

La próxima vez, ni te propongas dar una respuesta idéntica. Tendrás más éxito si, descolocando al sagaz, deshaces su frase por completo, muy lentamente, diciéndole algo como:

-Percibo que dijiste que soy así, pero querías decir que soy lo opuesto. Tu ironía me molesta.

miércoles, septiembre 26, 2007

La catarsis de las víctimas

Tiempo de lectura: 20 seg.

Si alguien arruina todo irreversiblemente, no debe, además, gritar:
-Soy una basura.
Busca, además, auto-congraciarse. No remedia nada quien sólo dedujo que parecería menos basura por notar que era una basura y encima gritarlo. Adormece la reacción del indignado. No le basta arruinarlo, precisa abortar la catarsis de sus víctimas.

miércoles, septiembre 19, 2007

El peso de la facilidad

Tiempo de lectura: 30 seg.

Si inicias un vínculo con alguien, públicamente, desesperado por compañía, te sentirás más libre si no conoce a nadie de tu ámbito. Caso contrario, te agota la presión de que todos sepan el bajo mérito que tiene la obtención de ese cariño. Más vale que sólo tú sepas que cualquiera podría estar en tu lugar. Más vale fingir que hay obstáculos. Que parezca que obtuviste algo difícil de obtener. Te creerían poca cosa si supieran que te aferras a algo que se regala.

miércoles, septiembre 12, 2007

La ingenuidad de la ambición


Tiempo de lectura: 20 seg.


En la atracción el codiciado engaña al ambicioso deliberadamente. Porque atraer atrae. Y a nadie le gusta rechazar cariño. El codiciado procura extender todo lo posible el tiempo de meseta. Y luego el ambicioso se reprocha, no entiende cómo creyó, por tanto tiempo, que ganaría. Cree haber sido ambicioso, cuando el único ambicioso era el codiciado.

miércoles, septiembre 05, 2007

Los peligros de la complicidad


Tiempo de lectura: 20 seg.

Cuando oficias de cómplice, tus compañeros te confiesan cómo engañan a la gente cargosa. Con qué truquitos los pierden de vista, cuáles son las excusas más exitosas, cómo se las ingenian para llamar a horas en las que atenderá la contestadora…

Pero luego, cuando cargoseas, olvidan que fuiste cómplice: tratan de aplicarte los mismos truquitos y, encima, creen que caerás.

miércoles, agosto 29, 2007

Los cortos trechos de la justicia

Tiempo de lectura: 20 seg.

La envidia se sustenta en una supuesta justicia. Nunca vi a un anónimo envidiar a un famoso. Más vale envidiar en trechos cortitos. Por supuesta justicia, la envidia se da entre colegas.

El envidioso cree que debería ser el envidiado. Tal vez por eso lo menosprecia Y así, virtualmente, alcanzan el mismo nivel.

miércoles, agosto 22, 2007

La revancha excesiva


Tiempo de lectura: 35 seg.


Te exiges ecuanimidad. Disimulas tu sed de venganza. Silvestre, libre de rencor. Pero ni la Biblia te lo creerá del todo. Vamos, si la víbora, por darle a Eva un consejito, tuvo que arrastrarse el resto de la vida, y con ella millares de víboras inocentes, aún ni nacidas, fueron condenadas a no levantar la cabeza del suelo.

Toda la raza de Adán y Eva privada del Paraíso, por la ingesta de un fruto. Y luego quieren que tú perdones, olvides el pasado, y evites la revancha.

miércoles, agosto 15, 2007

La certeza supeditada




Tiempo de lectura: 55 seg.


Las acciones sacrificadas se supeditan al grado de certeza del actor. El certero supedita toda su vida a la causa que sabe cierta. Si su certeza no fuera cierta, algo quizá le indicará, cuando muera, que vivió en el error. Si su certeza es cierta, algo quizá le indicará, cuando muera, que era cierto. De ahí el riesgo. El certero le teme, aunque no lo admita, a aquel refrán: “Más vale no escupir para arriba, o te caerá en la cara”.

El de pocas certezas supedita sus acciones a diferentes causas, por las dudas. Imagina que hay una certeza, pero teme de su error, de sí mismo. Aplica el principio, de orden casi económico, que indica: “Más vale no poner todos los huevos en la misma canasta”.

Y habrá un tercero en discordia, que les dirá:
- No hay verdad absoluta.
Pero ni de eso tiene certeza. Si la tuviera, sería un certero.

miércoles, agosto 08, 2007

La espontaneidad sobre-exigida


Tiempo de lectura: 50 seg.

-Quiero que cambies tu actitud.
Te cuestiona tu instintivo proceder, tus costumbres. Con grandeza, tú comprendes el pedido, le das la razón y te comprometes a cambiar. Luego te congratulas: has madurado filosóficamente (oíste la crítica, reprimiste tu orgullo, cediste).
Pero, cuando vas a dar tu primer gran paso en el cambio de actitud, premeditadamente, contra el instinto de aplicar tu actitud usual, descubres que no basta con eso. Debes, además, fingir naturalidad en tus movimientos, que no actúas diferente sólo por el impulso de la crítica, sino, quizá, el autor de la crítica te largue un:
-Ah, pero ojalá cambiaras porque te nace.

miércoles, agosto 01, 2007

La hermosura bienaventurada


Tiempo de lectura: 25 seg.
La fealdad es un enojo religioso, como si el de arriba diera la bienvenida al nacer, pero sólo a medias. El alma de la fea lejos de cultivarse, como indica la compasión popular, vive bajo azotes constantes.
El consuelo más corriente, en un sistema racional regido por el precepto de “bienaventurado el reino de los pobres”, es que la más hermosa tendrá castigo interior. Como si no pudiera la hermosa acumular virtudes y la fea, defectos. Como si el pobre no pudiese ser, además de pobre, nada bienaventurado.

miércoles, julio 25, 2007

El ocio disimulado


Tiempo de lectura: 30 seg.

Cuando alguno se inscribe en un cursillo nuevo habrá otro que le diga:
-Yo no tengo tiempo para cursillos (yo no soy tan ocioso como tú).
El inscripto, ingenuamente, muestra disponibilidad, no necesita demostrar qué importante es; no simula disponibilidad nula. Ante la aparición de una gran actividad apretará su itinerario.
El otro, esquiva reconocer la meritoria productividad del inscripto, compadeciéndose a sí mismo, ante la humanidad, por la ajetreada vida que le tocó. La sabiduría del otro radica en que, acorde a los preceptos de oferta-demanda, lo más codiciado no está permanentemente disponible.

miércoles, julio 18, 2007

La intención agresora


Tiempo de lectura: 25 seg.
* * *
Joven aprendiste el valor de la intención. Aplicas tal aprendizaje cuando te dan un horrible regalo. Amable, te preocupa valorar el esfuerzo y la intención. Hasta sonríes, aun cuando consideras que el regalo es tan feo que parece mal intencionado, o de poca intención, o de una intención de calidad infinitamente peor que la tuya cuando regalas. Entonces el regalador, maldito agresor, se regocija. Decide pues, al ver tu gratitud, herirte aún más, a ver si de una vez reaccionas. Y dice algo como:
* * *
- Yo jamás lo compraría para mí, pero ni bien lo vi supe que te encantaría, que era perfecto para tu personalidad.

miércoles, julio 11, 2007

La verdadera confesión




Tiempo de lectura: 40 seg.
-.-
En aras de obtener el puesto de confidente, como primera premisa disimularás cualquier susto ante lo que oíste, mientras te creas capaz de perdonarlo. Y verás, así, surgir lo más imperdonable. Como capas de cebolla que se van, hallarás el centro del pecador, que confesará los peores horrores, ante tu impasible expresión de oyente feliz.

No te convendrá asustar a tu prójimo, anunciándole qué cosas jamás le perdonarías. Sólo lograrás que, cuando las cometa, prefiera no confesártelo.

miércoles, julio 04, 2007

La fisonomía derretida


Tiempo de lectura: 40 seg.

**


Jurarías que jamás decepcionarás a los sobrinitos de tu ex. Mientras tus suegros hablaban de coberturas médicas con tu cuñada, tú jugabas con ellos. Cuando desapareciste, ellos congelaron tu personaje de Disneylandia. Pero algún día irás al bar con alguien, y los sobrinitos de tu ex justo entrarán, con su mamá, como si fuese el único bar de la ciudad, como si ellos visitasen bares tan seguido. Y no hallarás en tu fisonomía una sola cara que les diga a la vez:
**

-Niños, finjan no conocerme.
**

-Niños, no me abominen.
**

Y entenderás que, congelarse tras la muerte, sólo al señor Walt Disney le ha dado óptimos resultados.





miércoles, junio 27, 2007

La infelicidad abastecida


Tiempo de lectura: 50 seg.
ªª

El refrán enfrenta al dinero con la felicidad. Pero es preferible llorar en un sillón de cuero, que en un pedazo de diario. Nunca vi que una empresa fúnebre envíe a los parientes del fallecido en bici al cementerio. Ni a nadie angustiarse por la aparición de un viaje a París. Ya bastante duro es no ser feliz, más vale no llamar, además, a la pobreza. Más vale no agregar, a la tristeza, un móvil de la policía persiguiéndote por robar una fruta, unas ropitas. Más vale no agregar, a la infelicidad, un préstamo. El que desee llorar sin duda lo hará, si le cortan la luz. Y no hablará con nadie, si le cortan el teléfono.
Mejor no iniciarle revanchismos al pobre dinero. Él no tuvo la culpa. Ni de desaparecer, ni de aparecerle al peor mortal. Un monedero robusto no resolverá todas las penurias, pero siempre ayudará a sobrellevarlas cómodamente.

miércoles, junio 20, 2007

La devaluación de los testigos

Tiempo de lectura: 20 seg.

¿Habrá roles eternos sin testigos?, serás la persona más sabia del salón; la más simpática, de un boliche. Pero, salvo que hayas nacido en vacaciones, festejar tu cumpleaños con la mezcla de testigos de tus diversos roles puede aniquilarte. Los testigos, mezclados, mostrarán que tu rol de sabiduría de salón es puro verso; que tu rol de simpatía, puro alcohol.

miércoles, junio 13, 2007

La antorcha de los menos hábiles


Tiempo de lectura: 25 seg.
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¿Por qué las puertas de vidrio despiertan la gentileza del peor rufián? Hasta él goza demostrando que distingue a la legua el “tire” del “empuje”. Ningún asesino serial consigue empujar la puerta de vidrio y arrojársela en la cara al que viene después. Ni siquiera si lo matará en el próximo minuto. Hasta él teme parecer mal samaritano. Si la habilidad le alcanza para no confundir la función del “tire” con la del “empuje”, quiere exhibir su astucia. Si no le alcanza, ni bien termina de entrar, sostiene la puerta transparente en el aire, así pasa la antorcha de su último aprendizaje.

miércoles, junio 06, 2007

El valor de la pena











Tiempo de lectura: 45 seg.




Hay una persona que te alegra sentada enfrente, en la mesa del pub. Acostada en el costado de la cama. Bailando con una de sus manos en tus omóplatos. Pero tu alegría se disipa cuando no sabes si tú eres su amor idílico. Así, recuerdas cuánto te costará convencerla de que vales la pena. Que esa persona crea que puede prestarte un pedacito de su destino, no implica que valgas la pena. Y tú, con tal de demostrar que vales la pena, darías lo que fuera; hasta darías pena. Y cómo cuesta sostener tu fachada de "valgo la pena" tras la primera charla, tras el primer baile, tras el primer retiro de tus botas, ¿valdrás la pena cuando te saques las botas?, igual te las tendrás que sacar, ¿o acaso eres el gato con botas?

miércoles, mayo 30, 2007

La soledad de los sin lista


Tiempo de lectura: 65 seg.
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En la escuela tuviste un recreo feliz, en el que creíste ganar la amistad de la persona más popular de la clase. Pero, en el recreo siguiente, esa misma persona redactó despiadadamente la lista de compañeros para la cabaña del campamento generacional. Y en la cabaña entraban cinco. Y ni siquiera dijo que tú habrías ocupado el número seis. Tus sueños de popularidad al bombo. En la lista sólo cabían deportistas. Y dormiste en otra cabaña, con dos más que sobraron de la clase.
En el liceo tuviste una hora puente feliz, en la que creíste ganar la amistad de la persona más popular de la clase. Pero, cuando se sacó la bufanda, descubriste en su cuello un tercio de círculo de oro. Los otros dos tercios pendían de los cuellos de otras dos personas muy populares. Ese cuello ya estaba marcado, y contigo no tendría más que unas breves charlas.
Para tu casamiento cuidas incluir en la lista de invitados a quienes te incluyeron, o te incluirían. Y te alegras en la parte civil de la boda, no tanto por la unión con la persona que amas, como por la paz interna que te genera ver tu nombre junto a otro, para la eternidad.